BIENVENIDOS A MI PEQUEÑO ESPACIO.......

un pequeño rincòn literario...parte de mis gustos personales.., poesìa, libros, autores, creaciones propias..en fin sièntase libres de hurgar en el contenido de este espacio...para "huir del mundanal ruido"..y de la fiebre voraz de los dìas...que nos persiguen y a veces no nos dejan tomar aliento... para pensar en alguien màs...en ese alguien màs que nos da el espejo....!!!

Etiquetas

Mostrando entradas con la etiqueta Poesía femenina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía femenina. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de marzo de 2012

Imaginé un mundo sin ti y mi garganta se ahogó en un llanto. Hace años que tu ausencia te delata y aún no me explico cómo puedo quererte tanto. Mi vida a tu lado tiene un asiento vacío. Visto tus besos de lunes y tus abrazos de jueves, pero el frío de tu sombra amarga todas las mieles. Si llorar mil días debo para olvidarme de ti, hoy lo haré –a gritos o en silencio- que duele en el alma ser “la otra” cuando no comparto corazón con ninguna persona. Hoy cierro para siempre un episodio antiguo Y si nos queda algo de bueno es el consuelo de habernos conocido. Yo me quedaré con eso ¿y tú? Guárdate el privilegio de haber sido mi mejor amigo.
Traspasa la luz el cristal opaco y a través de él se desdibujan las sombras chinescas que un día vi. Desapareces ante mis ojos y en la lejanía... te pierdo donde la mirada ya no alcanza. Espejismo: Espejismo de un deseo que se me escapó de las manos, que bebió del manantial para saciar su sed y echó a arder toda la leña para calmar sus huesos ateridos... porque el alma sentía frío. ¡Duerme.! Duerme aquí, en mi regazo, que mientras yo te acuno, olvidas el dolor que por el camino padecías... Y mientras tanto, YO acepto olvidar el sabor amargo de ese dolor que hice mío, y me hago a tu ausencia dejándote volar a cualquier otro nido.
Hace tiempo que tu cuerpo ya no eriza mis sentidos pues sólo pienso en el cobarde que incumplió lo prometido. Ya no admiro en ti al hombre que vistió con palabras “un mundo nuestro” y que quiso mostrarme la vida como mi primer maestro. La espera ha devorado la niña que crecía en mí y el orgullo clama a gritos que me aleje ya de ti. Recuperar mil momentos perdidos con hechos –aunque a destiempo- bastaría para dejarte una rendija abierta y olvidar este tormento. Hoy para siempre cierro o abro. SÓLO HOY.
Te equivocas si piensas que por estar a mi lado voy a inmortalizarte en unos versos. Te equivocas de nuevo, mi vida: porque si te quiero a mi lado es para que devores mi tiempo. Y cómo me siento en cada momento, quiero expresarlo en mi rostro, en mi alma, en mi gesto… Y dejar secar la tinta para sentir ese tacto distinto al que cuando escribo sienten mis dedos. Te equivocas si piensas que quiero ser libre de nuevo para vivir de mis recuerdos: ¡YA NO LOS QUIERO! DESEO vivir en la amnesia que provoca este ardiente sentimiento, y no tener que emplear mi tiempo en escribir cuánto te necesito, y cuánto, cuánto te quiero.
CARTAS ABIERTAS
Sin temor a equivocarme hice un pacto con la suerte. Aposté en tu vida instalarme asumiendo el riesgo de perderte. Que por mis besos suspiras aún no lo sabe la gente. No lo gritas a los cuatro vientos y me llamas: tonta, lunática y demente. Pero tú y yo sabemos que si hoy me pierdo será para que me mezan tus brazos, porque desaparecer significaría, coser tu corazón a retazos. Dame tu mano, que mi camino tiene un sendero seguro, y concédele al destino el encuentro de un amor maduro. SOL PEREDA
Para que no me dejes nunca. Para que lo tengas como tu mejor recuerdo. Porque tú me lo has pedido, para ti lo estoy escribiendo. Dibujé un día navidades blancas cargadas de luces, de risas y de sueños... y como un regalo caído del cielo, llegaste TÚ como traído con el pensamiento. Soñé otro día que nunca me faltaría nada, pero a veces los sueños sólo son lo que queremos… por eso siempre ilusiono sola, como tratando de huir de lo verdadero. Pensé que quizás lo que me pasaba, era sólo, lo que yo estaba queriendo, y por pensar querer demasiado... ...desperté... ...y los sueños se fueron desvaneciendo. Lo hago para ti que me lo has pedido. Es por ti que lo estoy escribiendo.
SOL PEREDA
Los locos necesitan público, y el fuego oxígeno. La luz a tu espalda te mostrará tu propia sombra… la que te permitirá quedarte un rato más en tu pasado… ¡¡Pero ten cuidado!! La sombra es a tu pasado esquiva, deforme, estática, mentirosa. entregada sólo a la luz que la alumbra. Podrás dar forma a tu sombra, adornarla de lujos o harapos… Pero ten siempre presente que, esa silueta vive de ti, que te debe los momentos los lugares… y todo lo que tú sientes. Que gracias a ti Ella existe. y que sin ti... no vale nada.
SOL PERERA
Estuve haciendo camino buscando una senda segura. Continué quitando máscaras sin despojarme de mi armadura. Vida que recorre veredas con piedras en el sendero. Vida que encuentra vida persiguiendo un hermoso lucero. Te encontré una vez a mi vera rondándome una estrella. Y recorro de memoria tus versos buscándote a mi manera.
Se viste para ambos el azar en tornasoles de rojo. Para mí son tus palabras y en mí se pierden tus ojos. Me quedo un rato más y tú buceas conmigo en el mar de mi alma y al calor de tu abrigo. SOL PEREIRA

lunes, 19 de marzo de 2012


La Caricia Perdida.

Alfonsina Storni.

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Alfonsina Storni

Un Cementerio que mira al Mar.

Alfonsina Storni (1892-1938).

Decid, oh muertos, ¿quién os puso un día
Así acostados junto al mar sonoro?
¿Comprendía quien fuera que los muertos
Se hastían ya del canto de las aves
Y os han puesto muy cerca de las olas
Porque sintáis del mar azul, el ronco
Bramido que apavora?

Os estáis junto al mar que no se calla
Muy quietecitos, con el muerto oído
Oyendo cómo crece la marea,
Y aquel mar que se mueve a vuestro lado,
Es la promesa no cumplida, de una
Resurrección.

En primavera, el viento, suavemente,
Desde la barca que allá lejos pasa,
Os trae risas de mujeres... Tibio
Un beso viene con la risa, filtra
La piedra fría, y se acurruca, sabio,
En vuestra boca y os consuela un poco...
Pero en noches tremendas, cuando aúlla
El viento sobre el mar y allá a lo lejos
Los hombres vivos que navegan tiemblan
Sobre los cascos débiles, y el cielo
Se vuelca sobre el mar en aluviones,
Vosotros, los eternos contenidos,
No podéis más, y con esfuerzo enorme
Levantáis las cabezas de la tierra.

Y en un lenguaje que ninguno entiende
Gritáis: -Venid, olas del mar, rodando,
Venid de golpe y envolvednos como
Nos envolvieron, de pasión movidos,
Brazos amantes. Estrujadnos, olas,
Movednos de este lecho donde estamos
Horizontales, viendo cómo pasan
Los mundos por el cielo, noche a noche...
Entrad por nuestros ojos consumidos,
Buscad la lengua, la que habló, y movedla,
¡Echadnos fuera del sepulcro a golpes!

Y acaso el mar escuche, innumerable,
Vuestro llamado, monte por la playa,
¡Y os cubra al fin terriblemente hinchado!

Entonces, como obreros que comprenden,
Se detendrán las olas y leyendo
Las lápidas inscriptas, poco a poco
Las moverán a suaves golpes, hasta
Que las desplacen, lentas, -y os liberten.
¡Oh, qué hondo grito el que daréis, qué enorme
Grito de muerto, cuando el mar os coja
Entre sus brazos, y os arroje al seno
Del grande abismo que se mueve siempre!

Brazos cansados de guardar la misma
Horizontal postura; tibias largas,
Calaveras sonrientes: elegantes
Fémures corvos, confundidos todos,
Danzarán bajo el rayo de la luna
La milagrosa danza de las aguas.
Y algunas desprendidas cabelleras.
Rubias acaso, como el sol que baje
Curioso a veros, islas delicadas
Formarán sobre el mar y acaso atraigan
A los pequeños pájaros viajeros.

Alfonsina Storni (1892-1938).

A la luna.

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873)

Tú, que rigiendo de la noche el carro,
Sus sombras vistes de cambiantes bellos,
Dando entre nubes -que en silencio arrollas-
Puros destellos,

Para que mi alma te bendiga y ame,
Cubre veloz tu lámpara importuna...
Cuando eclipsada mi ventura lloro,
¡Vélate, luna!

Tú, que mis horas de placer miraste,
Huye y no alumbres mi profunda pena
No sobre restos de esperanzas muertas
Brilles serena.

Pero ¡no escuchas! Del dolor al grito
Sigues tu marcha majestuosa y lenta,
Nunca temiendo la que a mí me postra,
Ruda tormenta.

Siempre de infausto sentimiento libre,
Nada perturba tu sublime calma
Mientras que uncida de pasión al yugo,
Rómpese mi alma.

Si parda nube de tu luz celosa
Breve momento sus destellos vela,
Para lanzarla de tu excelso trono
Céfiro vuela.

Vuela, y de nuevo tu apacible frente
Luce, y argenta la extensión del cielo
¡Nadie ¡ay! disipa de mi pobre vida
Sombras de duelo!

Bástete, pues, tan superior destino;
Con tu belleza al trovador inflama;
Sobre los campos y las gayas flores
Perlas derrama;

Pero no ofendas insensible a un pecho
Para quien no hay consolación ninguna
Cuando eclipsada mi ventura lloro,
¡Vélate, luna!

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873)
Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873).





No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así; ¡bendito sea!
Amargo cáliz con placer agoto:
mi alma reposa al fin: nada desea.

Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos;
¡nunca si fuere error la verdad mire!:
que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.

Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.

De grandes faltas vengador terrible
dócil llenaste tu misión, ¿la ignoras?
no era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.

Quísolo Dios y fue: ¡gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento,
¡Angel de las venganzas! Ya eres hombre...
ni amor ni miedo al contemplarte siento.

Cayó tu cetro, se embotó tu espada…
Mas ¡ay! ¡Cuan triste libertad respiro!
hice un mundo de ti que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.

¡Vive dichoso tú! Si en algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aun tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.



Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873